Derechos Humanos Trans-gredidos

Por: estudiante de Ciencia Política Facundo García/ Lic. en Antropología Marcelo Zelarallán/ Lic. en Psicología Alejandro Viedma.

La génesis de la transgresión de los derechos humanos radica fundamentalmente en la negación del otro en tanto su calidad es juzgada inferior a la del ser propio, siendo por ende aquél – según esa visión – indigno de disponer de los mismos derechos detentados por el “acusador”.

Se origina de este modo un conflicto vertical en el que se reconoce una relación de la cual resultan opresores y oprimidos, donde uno de los pilares que sostiene este vínculo asimétrico es el prejuicio.

Principios (hetero) normativos del día a día

Siguiendo estos lineamientos, nos interesa reflexionar sobre la violencia a la que se encuentran expuestas las personas LGTB en la vida cotidiana y que muchas veces no se alcanza a advertir o se la internaliza como la forma “natural” de relacionarse. Esta naturalización, en la medida que vulnera los derechos de un grupo social, afecta al conjunto del cual ese o esos grupo/s forma/n parte.

La agresión se muestra en todos los órdenes, pero en la vida cotidiana suele aparecer como obvia y “natural”.

Según algunas concepciones, parecería que el único destino posible para las personas LGTB sería aceptar o ajustarse a las normas discriminatorias -aparejando así, en base a las capacidades individuales, una indeterminada cuota de sufrimiento- que estructuran cada esfera de la vida.

A los procesos de violencia o de vulneración de derechos hay que empezarlos a ubicar en el marco de los profundos cambios producidos por el capitalismo a partir de las políticas y gobiernos neoliberales que se establecieron en la región latinoamericana y que, crisis mediante, están condicionando la entrada a una ciudadanía plena, fragilizando la permanencia en el mercado y destinando a la exclusión social a un número creciente de la población. La desigualdad que el sistema capitalista imprime se traduce en una violencia estructural coordinada por aquellos detentadores de poder.

Una cuestión de derechos, ciudadanías e identidades (trans)

Quienes no pueden acceder al ejercicio de su ciudadanía quedan estigmatizados, no asisten a la competencia que posiciona a cada uno en su propio entorno.

Existen grupos como las personas trans (travestis, transexuales, intersexuales) que casi no son incorporados a ninguna política de asistencia estatal, expulsándolos (no sólo de ciertas zonas de la ciudad) sin miramientos del espectro humano.

A las personas trans se les dificulta más que a los demás miembros del colectivo LGTB “disimular” sus cuerpos sexuados en relación con lo socialmente esperado. Esta cuestión que se da en lo fenomenológico es correlato del inconsciente colectivo, que trata a los actores trans como enfermos, en lugar de reconocer su particular identidad, como la de cualquier otro ser humano.

Si pretendemos hacer un análisis de la situación del colectivo LGTB en términos de ciudadanía es preciso que incorporemos la noción de identidad. En tanto que la legislación y las prácticas concretas la señalan en términos peyorativos, negando su existencia directamente o a través de una serie de estereotipos y prejuicios, se torna necesario replantear y reflexionar sobre la abstracción de la identidad, como en su trascendencia, en función de un cumplimiento efectivo de los derechos ciudadanos de las personas LGBT.

Un Estado que no contempla las múltiples y variadas identidades

Por ende, la enunciación de las diversas legislaciones debe considerar que la identidad de las personas no representa un esquema fijo y/o definitivo, sino que está íntimamente relacionado con el contexto; en tanto seres humanos adscribimos a variadas pertenencias.

Esta idea de identidades múltiples debe ser considerada seriamente por parte de quienes tienen a su cargo el diseño y la ejecución de las políticas públicas.

Un Estado estático no se corresponde con vidas personales y sociales dinámicas y cambiantes.

Esta perspectiva de las identidades múltiples, ligada a una concepción de ciudadanía y derechos con un carácter histórico, es básica para una política que verdaderamente tenga en cuenta la diversidad de los grupos humanos que conforman una sociedad.

Una política basada en una identidad exclusiva que se rija por principios ahistóricos se transforma en una sociedad no democrática que privilegia la homogeneización a la diversidad.

Lic. Alejandro Viedma junto a Héctor Pellizzi, autor de “El orden de las tumbas” y Oscar Farías en la ciudad de Junín.
Viedma fue invitado para esa ocasión por Pellizzi para dar una charla sobre Discriminación y violencia de género en la biblioteca Florentino Ameghino.


No hay comentarios: